Resolviendo el enigma: ¿Por qué no funciona mi equipo?

Ing. Pablo R. Quintela – Consultor Senior en Gestión de Proyectos y Excelencia Operacional

En ocasiones nos encontramos ante el desafío de formar un nuevo equipo de trabajo: Una nueva unidad de negocio, una nueva actividad para la empresa, o un nuevo proyecto.

Menudo problema se nos presenta. Con nuestro mejor criterio de decisión, definimos quién será el líder más apropiado y quiénes pueden componer el primer equipo de colaboradores. Asignamos el lugar de trabajo, los convocamos, les explicamos la nueva función, los animamos a iniciar las nuevas actividades y nos ponemos a disposición para acompañar al nuevo equipo en su misión.

Sin embargo, con el tiempo observamos que algo no funciona. Que el equipo tiene conflictos internos, que las tareas no se realizan a tiempo o hasta quizás algunas se omiten, que quien elegimos como líder se estresa, o cualquier otro síntoma de que algo anda mal.

Y es ahí cuando pensamos: – ¡Lo tengo! ¡Falta construir el equipo! Almorzaremos juntos, haremos algunas sesiones de juegos, ¿quizá una salida o deporte fuera del horario de trabajo?

Entonces lo ponemos en práctica y algo mejora, pero no es suficiente… El equipo sigue bajo en rendimiento o no alcanza aquél objetivo que nos habíamos planteado al inicio.

-¡Ya sé! – continuamos con nuestro razonamiento- pediré un curso de liderazgo para Juan, confío en que mi elección fue la correcta y él podrá sacar adelante a su equipo con este pequeño empujón.

El equipo está más animado, Juan implementó algunos cambios actitudinales y logró motivar mejor. Sin embargo, con el pasar del tiempo el equipo parece perder el entusiasmo, al menos, eso muestra el rendimiento respecto a los objetivos.

¿Qué sucede ahora? ¿Qué más podemos hacer?

Veamos… Conformar un equipo y lograr un buen desempeño es algo más complejo. El desarrollo de las habilidades no sólo es importante: ¡Es necesario! Pero… ¿De qué sirven las habilidades sino sabemos cómo sacarles provecho?

Una orquesta sinfónica o un equipo de fútbol profesionales, así como cualquier equipo de trabajo, requiere ser diseñado antes de ser creado, acompañado hasta alcanzar su máximo rendimiento, y más tarde ser dirigido mientras transcurre el proyecto para el que se lo ha convocado.

Podemos sintetizar la Gestión de Equipos de Trabajo en 5 fases:

  • Diseño
  • Organización
  • Adquisición
  • Formación
  • Dirección

 

Para cada una de estas fases existen técnicas y metodologías que nos acercan al éxito. Pero el desconocerlas nos pone en riesgo de fracaso.

Un error común en la fase de diseño, es elegir como líder al quien tuvo el mejor desempeño técnico. Al fin y al cabo, no sólo es quien mejor conoce el asunto, sino también quien más se comprometió con las tareas, pero… ¿Tiene las características y habilidades para estar a cargo de un equipo?

De la misma manera, cuando definimos el número de integrantes, muchas veces decidimos cuántos serán sólo en función de la carga de trabajo o peor aún, según la disponibilidad de personal que tenemos. ¿Esto garantizará una buena cohesión y rendimiento? La cantidad de integrantes es inversamente proporcional a la cohesión del equipo, y la cohesión del equipo tiene impacto directo en el rendimiento.

Estas preguntas, como muchas otras, se generan en el momento de idear un equipo de trabajo. Pero se nos presentarán más interrogantes al adquirir a sus integrantes o durante la formación del equipo, que suele ser una fase turbulenta. Y más compleja aún es la fase de dirección.

Veámoslo en el deporte: Mientras se juega el campeonato ganamos algunas partidas y otras las perdemos; nos enfrentamos a rivales difíciles; algunos jugadores se lesionan y salen del juego, y en oportunidades es necesario realizar un cambio en la conformación del equipo para lograr un mejor ataque o una mejor defensa. ¿Cuál es nuestro objetivo cómo líderes? Por supuesto: ganar el campeonato.

 

La forma en que un equipo juega en su conjunto determina su éxito. Puedes tener el grupo de estrellas individuales más grande del mundo, pero si no juegan juntos, el club no valdrá ni un centavo.

-Babe Ruth, estrella de Béisbol

 

Entonces, gestionar un equipo no es sólo agrupar un conjunto de personas con muy buenas habilidades y echarlos a andar. Creamos un equipo para obtener un resultado, y eso requiere pensamiento estratégico; habilidades tácticas; organización y dirección; elaboración y puesta en práctica de procesos. Y también una gran dosis de liderazgo durante la travesía, tal que nos permita enfrentar la incertidumbre y los vaivenes propios del negocio sin bajar los brazos.

-Va… ¡Juan sabrá ocuparse de ello! Aunque, a decir verdad, estamos lejos de alcanzar los objetivos…

¡Pobre Juan! Deberíamos reflexionar si toda la responsabilidad recae en él, que al fin y al cabo es nuestro mejor y más comprometido técnico, y a nuestra empresa no le sirve perderlo. Gestionar un equipo de trabajo durante todo su ciclo de vida requiere de un conjunto de habilidades blandas y de conocimientos técnicos que pocas veces están al alcance de la mano en la formación profesional tradicional. Entonces, ¿Qué esperamos para hacernos de ellos?

Si te interesa conocer más sobre Gestión de Equipos de Trabajo, no dudes en consultarnos.

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